El Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012, reconoce que la participación ciudadana constituye un elemento indispensable para alcanzar los objetivos que impulsan a los Programas Federales de Desarrollo Social. Así mismo, que para propiciar la participación de los beneficiarios en la vigilancia de su ejecución y del ejercicio y aplicación de los recursos, el Gobierno Federal tiene la obligación de impulsar la Contraloría Social y al efecto, cumplir con los lineamientos emitidos por la Secretaría de la Función Pública el 11 de abril de 2008, en los que se establecen las bases a seguir en las actividades de seguimiento, supervisión y vigilancia.
Uno de los principales retos que Diconsa enfrenta en el cumplimiento a dichos lineamientos, es la cada vez menor participación e interés de los beneficiarios en realizar acciones de Contraloría Social en el Programa de Abasto Rural. Situaciones que generalmente se deben a la falta de información de las partes involucradas en el Programa, tanto el personal que opera, como de quienes se benefician de ello.
Asimismo, es importante destacar que el papel que juegan los supervisores operativos en el funcionamiento de la Contraloría Social es fundamental, ya que generalmente son la primer y/o principal instancia de Diconsa, con quien los beneficiarios del Programa de Abasto Rural tienen contacto y una relación directa. Por tanto es indispensable dotarlos de las herramientas que les proporcionen las posibilidades reales para impulsar a los beneficiarios a convertirse en sujetos de su propio resultado.
A fin de que los supervisores puedan verdaderamente desarrollar patrones de acción operativa y generar ámbitos de corresponsabilidad real entre la institución y la población, se requiere de una intensa preparación operativa y administrativa, con especial énfasis en cuestiones técnicas.
Los supervisores operativos deben estar preparados para conocer los elementos que cubren las principales funciones asignadas a su puesto, tales como son: la auditoria, la supervisión, estudios socioeconómicos, mercadotecnia, facturación en tránsito, manejo de grupos, realización de asambleas, etc. Sin embargo, esta excesiva y desordenada carga de trabajo los ha soslayado una de sus principales funciones que es incentivar, "LA PARTICIPACION COMUNITARIA".
Por otro lado, las obligaciones contraídas con la Secretaría de la Función Pública derivado de la emisión de sus Lineamientos para la Operación de la Contraloría Social en los Programas Federales de Desarrollo Social, permiten ahondar en un tema ("LA PARTICIPACION COMUNITARIA") que requiere de enriquecimiento, del acoplamiento de otorgar un registro anual a los comités, realizar asambleas informativas y constitutivas reportar acuerdos tomados en estas, así como, requerir al comité que la vigilancia que ejerce en el programa se plasme en un documento trimestral (mismo que debe ser reportado en el SIAC Consolidado), refrescar las figuras de consejo de contraloría social en cada almacén rural, etc. , todo ello manifestado en un programa trimestral, esto exige hacer renacer la esencia del Programa, revisar vigencias de cada comité, lo que se registra en el Directorio Nacional de Tiendas, lo que dicen las acciones de cada estructura participativa, revisar y reportar sus asambleas, participar de sus asambleas, evaluar asistencias a asambleas de consejo, incorporación a proyectos promovidos por Diconsa, resultados operativos de cada tienda, este momento exige nuevas formas de aprendizaje.
La metodología de capacitación debe "desestructurar" al supervisor operativo. No queriendo decir con esto, destruirlo, sino enfrentarlo con la otra forma de trabajar en las comunidades rurales, dando un giro, un cambio, generando una real metamorfosis que le permita corregir el rumbo, logrando una transformación que lo convierta en un constante y permanente promotor de la contraloría social al lado de los hombres y las mujeres que conforman las comunidades en donde desarrollará su trabajo.
Objetivos:
- Desarrollar en el supervisor operativo el compromiso y responsabilidad con el proceso de recuperación de la participación comunitaria tendiente a lograr cambios permanentes en la comunidad.
- Generar el compromiso de participación activa y consciente de la comunidad y los beneficiarios en los programas de desarrollo.
- Establecer una estrategia conducente a lograr la capacidad autogestiva de los beneficiarios para la solución de sus problemas.
- Capacitar a los supervisores operativos de forma tal que asuman el compromiso de, a su vez, extender el proceso de capacitación, que lo asuma como facilitador de dicho proceso.
Elementos Clave
Los elementos clave de la metodología se inscriben en un proceso, cuyas fases son las siguientes:
- Capacitación al Supervisor Operativo
De inicio, abrir un proceso de análisis, de revisión del status de la participación comunitaria, de autoevaluación del supervisor operativo acerca de sus resultados y por tanto de su intervención y desempeño en la localidad, para posteriormente, una vez se hayan reconocido las áreas de oportunidad, plantear las estrategias y alternativas de trabajo, tal como la forma de reporte y evaluación.
Presentar el marco legal y conceptual de la Contraloría Social, las actividades a realizar, los soportes documentales de cada actividad y la forma de reporte de cada acción. - Contacto inicial con la localidad
El primer contacto con la localidad es básico, para lo que se requiere que el supervisor operativo conozca a profundidad las políticas y reglas de operación del programa de tal manera que logre permear y convencer a la localidad de los beneficios de la sana operación del programa, así como de las ventajas del tejido social en la localidad. Además de estimular la participación de las mujeres, en un área de su total dominio, tal como la alimentación y nutrición, la heterogeneidad puede ser un elemento que estimule una mayor participación, lo que puede dar lugar a una mayor creatividad desde el inicio, ya que la dinámica se enriquece con diversas perspectivas. - Relación con el Comité
Es necesario que el supervisor operativo trasmita al comito que en todo momento cuenta con su respaldo y apoyo para operar el programa, sin embargo, deberá dejar muy en claro y ceder la responsabilidad de la elección de sus estructuras participativas a la propia asamblea, en el entendido de que la localidad ya conoce los compromisos que ha asumido. Con ello abrir espacios de participación para el beneficiario del programa y permitir que externe sus necesidades, dudas y posibilidades de acción, de modo que el beneficiario del programa se vea como el protagonista de su propio desarrollo. - Planificación
Los programas de trabajo de cada Sucursal, Unidad Operativa, Almacén Rural o Ruta de Supervisión, deberán contener las acciones del programa de trabajo de Contraloría Social, las cuales se reflejarán dentro de las actividades normalmente establecidas para el Supervisor Operativo, es decir, como parte de sus funciones normales, los supervisores deben al menos celebrar una asamblea trimestral en cada localidad atendida por Diconsa, espacio en el cual además de evaluar el resultado de la tienda, se deberá invariablemente promover e incentivar a que los beneficiaros del programa realicen acciones de Contraloría Social, el supervisor deberá ser capaz trasmitir la responsabilidad a los miembros de la localidad de sentirse y percibirse como verdaderos protagonistas de su propio desarrollo, siendo ellos los principales promotores y ejecutores de acciones de vigilancia que garanticen la transparencia en la operación del Programa de Abasto Rural, así como, impulsarlos a que hagan usos de los mecanismos de participación ciudadana, a través de los cuales podrán ejercer su derecho de opinión, además de favorecer a que Diconsa pueda contar con una herramienta que apoye la retroalimentación entre el PAR y sus beneficiarios.
Adicionalmente, cada uno de los cursos y acciones de capacitación contempladas en el programa anual de “Capacitación Comunitaria”, que tengan como participantes a encargados de tienda, comités rurales de abasto o mesas directivas de consejo, deberán incluir el tema de contraloría social como parte del esquema de corresponsabilidad.
En un primer enfoque superficial, parecería que los tiempos se acortan y debemos "informar" de las acciones de Contraloría Social que se han realizado y las metas logradas. Sin embargo la realidad se encarga en demostrar lo contrario; si bien los trabajos se desarrollan de una forma acelerada, con el tiempo, estaremos en una condición semejante, vuelven a surgir las quejas sobre la "apatía" de la población, de la poca "participación e interés". Aquí valdría recordar la frase de Gandhi:
"Lo que ustedes hacen por mí, sin mí, lo hacen contra mí"
Aparentemente esta forma de trabajo, retrasaría los tiempos, pero en realidad no es así, pues una vez puestos de acuerdo y diseñando conjuntamente el plan de trabajo, las comunidades generan una gran iniciativa y los resultados son óptimos.
Podríamos aclarar por lo tanto, que los tiempos no se alargan, se invierten. Con las diferencias que, en una forma participativa, las experiencias se sustentan por sí solas y permanecen.

Metodología de Capacitación y Contraloría Social de Diconsa
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